José Antonio Ramos Fernández


José Antonio Ramos Fernández

Biografía

Mi nombre es José Antonio Ramos Fernández, tengo 38 años. Nací en Lubrín, un pequeño pueblo del interior de la provincia. Vivo y trabajo en Vera desde hace muchos años con mi pareja y mi hijo. Procedo de familia humilde, trabajadora, asentados en el medio rural. Muy probablemente por haberme criado en este entorno, desde edades muy tempranas comencé a amar la naturaleza y a sensibilizarme con las dificultades características de las zonas rurales y de baja densidad de población.

En 2004 obtuve la Licenciatura de Ciencias Ambientales, desde poco tiempo después comencé a trabajar en el campo de control de calidad y sanidad ambiental. Pese a que mi ocupación laboral se ha desviado en parte de mi formación académica, la protección del entorno sigue siendo una de mis prioridades. Colaboro, formando parte de colectivos, en actividades para ayudar a frenar los depredadores efectos del modelo urbanístico que ha caracterizado la localidad y por la defensa y puesta en valor de los espacios naturales locales entre otras tareas. Intentamos fortalecer el tejido social existente en la comarca y ayudar a gestar y dinamizar actividades culturales y reivindicativas.

He participado en Podemos desde el comienzo. En principio nos desplazábamos a la capital para mantener las primeras reuniones, posteriormente creamos el círculo en la localidad. También fui una de las personas fundadoras y primer portavoz del Círculo sectorial de Ecología y Medio Rural de la provincia de Almería.


Motivación

Padecemos una situación de decrecimiento de calidad democrática alarmante. Asistimos a tiempo real al desmoronamiento de derechos y libertades que tanto sufrimiento y dolor les costó lograr a nuestros mayores. La estafa a la clase trabajadora mal llamada crisis, mantiene los privilegios de una élite financiera que sigue engrosando su cuota de beneficio.

Vera y la Comarca del Levante Almeriense en general, son zonas tradicionalmente olvidadas, descompensadas por los efectos de la gestión centralista ejecutada por el bipartidismo. El clientelismo y la mala gestión azotan nuestro territorio. Seguimos sufriendo los devastadores efectos económicos, sociales y ecológicos de un modelo urbanístico depredador e insostenible, las diferencias entre barrios aumentan de forma constante. Es posible y sobre todo necesario trabajar en la creación de espacios de intercambio vecinal con el objetivo de analizar la problemática más relevante de nuestro territorio y generar los procesos de debate y puesta en común necesarios para abordar su solución. El Ayuntamiento debe estar al servicio de los barrios. La transparencia y la participación ciudadana son indispensables para una gestión equilibrada.

En primer plano deben situarse las necesidades de carácter social de la mayoría. Para ello debemos normalizar la implicación política ciudadana en lo más inmediato, contribuyendo así a la solución de los problemas de nuestro pueblo de forma colectiva, mientras vemos crecer a nuestros hijos.